ELECCIONES HAITÍ 2005

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ELECCIONES HAITÍ 2005

Post by admin » Wed Nov 09, 2005 8:30 am

Un article de Edwin Paraison
ELECCIONES HAITÍ 2005
UN PROCESO INDEFINIDO Y CON RIESGOS DE CRISIS


ANTECEDENTES

No hay dudas de que las elecciones en Haití se están dando en circunstancias políticas muy especiales, no son unas elecciones comunes de cualquier país de la región. Constituyen un proceso obligado para el establecimiento de un gobierno legitimo tras una grave crisis que dividió la sociedad haitiana llegando a su clímax con el rompimiento del orden constitucional por la forzosa salida del poder del presidente Jean Bertránd Aristide en febrero del ano pasado.

Ninguno de los actores esta exento de responsabilidad en dicha crisis la cual hasta ahora no ha podido tener una solución inter-haitiana, en vista de que el actual proceso electoral esta siendo monitoreado, controlado, financiado y asegurado militarmente por la comun
idad internacional. Condiciones que parecen limitar la noción de ser un “proceso libre, pluralista y transparente”.

Estamos hablando de por lo menos 6 niveles de responsabilidades:

1- El gobierno constitucional haitiano Aristide/Neptune por haber dejado degenerar la crisis electoral de mayo del 2000 en un “tranque” político cuando tenia a manos los medios para resolverlo a tiempo, confiado en su apoyo popular y la disposición de lucha que pudieran tener sus simpatizantes armados desde la lógica de defender un mandato de 5 anos no negociable, dando muestra de poca disposición para las concesiones, cayendo sin embargo en errores graves de violaciones de derechos humanos provocados o no por sus opositores, lo cual junto a la trama internacional propicio su derrocamiento.

2- La oposición haitiana, el G-184, el movimiento GNB y demas grupos de la sociedad civil también con núcleos armados en algunos barrios populares, al optar por la “opción cero” que era la renuncia del mandatario sin logra
r éxito después de 3 anos de lucha con manifestaciones callejeras y una propaganda nacional e internacional de “diabolizacion” de la figura del mandatario, y sin tener un plan elaborado con el liderato político necesario para llenar el vacío que dejaría la salida del jefe de Estado, se resistió a todo verdadero dialogo para aceptar la intromisión extranjera y la participación de “rebeldes armados” con el único fin de derrocar un presidente electo democráticamente con niveles importantes de apoyo popular, sentando un mal precedente local y regional. El nuevo contrato social que sirvió de bandera de lucha se quedo en el actual periodo como letra muerta.

3- Los Estados Unidos y Francia de manera particular por una intromisión e intervención directa en asuntos internos de Haití inaceptable en esos tiempos de modernidad, sin rechazar su ayuda cuando se hace en un marco de respeto y de dignidad.

4- La ONU y la OEA por no aplicar sus propias reglas de asistencia a gobiernos surgidos de procesos demo
cráticos con problemas de gobernabilidad enfrentando grupos ilegalmente armados, dejando de ser entidades de arbitraje dando la impresión de parcializarse bajo influencia de potencias miembros; y por no haber logrado pese al cambio de poder, la reanudación efectiva, rápida y completa en un plazo prudente, de la cooperación financiera internacional con Haití, que se encuentra inmersa en una situación de crisis humanitaria.

5- El gobierno de transición por no haber impuesto desde un principio la autoridad del Estado enfrentando peticiones de renuncia y dando muestra de impopularidad por no haber logrado por lo menos en su primer ano controlar la violencia política y hasta ahora, combatir de manera efectiva la corrupción, garantizar el respeto a los derechos humanos ni tampoco obtener la confianza de los dirigentes políticos en cuanto a propiciar un autentico dialogo nacional como parte básica de su mandato que nos pudiera haber evitado el rol protagónico tenido por la comunidad internacional en la celebr
ación de las elecciones.

6- La MINUSTHA (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití) a través de los países integrantes por no haber percibido en la planificación de su misión, la complejidad en el terreno haitiano de una multiplicidad de grupos armados que responden a intereses distintos de sectores diversos tanto políticos, económicos como delincuenciales, lo cual ha creado la falsa imagen de la imposibilidad de cumplir con su misión que es la estabilización de Haití, por no lograr entre otros objetivos el desarme efectivo de las bandas armadas acompañando a una policía haitiana corrompida en la mitad, provocando que hoy enfrenta peticiones legitimas de su retiro del territorio haitiano.

EL ACTUAL PROCESO

Cuando el embajador chileno jefe político de la Minustha Juan Gabriel Valdez anuncio la semana pasada la inscripción de 3,5 millones de ciudadanos haitianos para el proceso electoral en curso, apenas 7 meses después de lanzar el operativo de empadronamiento, hay qu
e admitir que se hizo un trabajo titánico, tomando en cuenta que el electorado haitiano es de unos 4,2 millones de personas.

Si bien es cierto que las inscripciones se iniciaron en Gonaives, el ultimo informe de Justicia y Paz sobre el proceso señala sin embargo que tan solo entre 10 y 12% de la población campesina lograron inscribirse, lo que no corresponde con la cifra global ofrecida por la Minustha cuando sabemos que la población haitiana es mayormente rural. Asimismo hay que tener en cuenta que fue solamente a principios de septiembre que se pudo instalarse las mesas de inscripción electoral en los barrios populares con niveles altos de violencia donde se concentra una parte importante de la población de la ciudad capital, como por ejemplo el barrio cite soleil que cuenta con mas medio millón de personas.

No hay concordancia en los cálculos de Justicia y Paz y las cifras ofrecidas por la Minustha. Hay quienes llegan a poner en dudas la capacidad real del Consejo Electoral Provisional (CEP
) de haber logrado una cifra de inscritos tan elevado. De todos modos, el numero de inscritos no da una garantía a una participación masiva que es un factor determinante para estas elecciones. Por el hecho de que la tarjeta electoral que a la vez es la tarjeta de identificación nacional (CIN) cuya posesión permite al ciudadano cumplir con algunos deberes y obligaciones cívicas, sea gratuita solamente durante el proceso electoral, ha provocado un interés colectivo para su adquisición, animados los ciudadanos haitianos por spots radiales y televisivos al respecto.

Este proceso sin embargo no es igual al ultimo de noviembre del ano 2000 organizado por las autoridades haitianas boicoteado por la oposición con una participación de alrededor de un 10% del electorado. En esta ocasión la comunidad internacional esta invirtiendo US$ 70 millones, comprometiendo aun su capacidad organizativa y política a través de algunos funcionarios para tener el crédito de haber contribuido a la solución de la crisis haitiana
, ante la incapacidad de los haitianos en ponerse de acuerdo.

Mas, varios aspectos de alta preocupación no permiten establecer diferencias claras de procesos electorales anteriores desde 1987, que no han aportado los cambios anhelados por el pueblo haitiano:

1- 34 candidatos fueron admitidos para la carrera presidencial, sin presentar aun salvo 3 o 4 excepciones un programa de gobierno. En muchos casos son sencillamente desconocidos de la población o salidos de grupúsculos que se llaman partidos que no tienen una real incidencia en el ámbito nacional. Igualmente hay quienes cuyo discurso se ha agotado por su tiempo en el ejercicio político sin lograr niveles de simpatía popular que les garantice una participación honrosa en el actual proceso.
2- 45 partidos están presentando candidaturas a los distintos niveles del proceso sin que la opinión publica tenga clara la fuente de financiamiento de los partidos para sus campanas, cuando sabemos las debilidades estructurales de los partidos, a exce
pción de 3 o 4, que las autoridades haitianas de transición no han logrado aportar una suma importante para dichos fines, y que Haití ha sido un puente clave para el narcotráfico internacional en los últimos 20 anos.
3- Se ha reportado poca transparencia en la parte operativa del proceso hasta tal punto que el CEP contrario a la constitución y la ley electoral tuvo que ser intervenido por el gobierno provisional creando un comité de apoyo y una comisión de Estado de investigación de la nacionalidad de los candidatos. Se ha denunciado que miembros del CEP responden a intereses políticos. Recientemente el director ejecutivo y el jefe de gabinete del presidente fueron despedidos por el ejecutivo.
4- Problemas técnicos diversos han obligado a cambiar el calendario electoral en 4 ocasiones sin tener aun una fecha definitiva para las elecciones que comenzarían con las presidenciales en vez de las municipales y legislativas. En un recién viaje en Europa y Norteamérica el primer ministro provisional Gerard Lat
ortue dejo entrever que las mismas pudieran darse en la primera quincena de diciembre, lo cual ha puesto en dudas funcionarios del CEP
5- Hasta ahora las tarjetas electorales que están siendo fabricadas en México son entregadas de manera muy lenta, por una razón aparentemente ligada a la ubicación aun definida de las mesas electorales, por lo que se teme que muchos votantes pudieran tener la obligación de ejercer su voto, si es permitido con el recibo de su tarjeta y no con la tarjeta realmente. Por otro lado se ha reportado diversos casos de tarjetas cuyos datos no corresponden a la fotografía. Mientras que se ha denunciado violando la disposición oficial que hizo gratuita la obtención de la tarjeta, que empleados públicos han estado cobrando a los ciudadanos para entregarle sus tarjetas.
6- El padrón electoral existente desde 1987 que no pudo ser actualizado antes del proceso, sin un censo poblacional recién para determinar la ubicación practica de las mesas electorales, estarán de seguro ocasionando
una dislocación en las listas de votantes. como también dificultades previsibles de acceso de los votantes a los colegios electorales
7- No hay previsiones para facilitar el voto a la mayoría analfabeta del país con la educación cívica y la formula adecuadas para reducir el volumen de votos nulos en boletas que tendrán los símbolos de 45 partidos y 34 candidatos a la presidencia. Tampoco se han impreso aun las boletas porque el CEP todavía no tiene la lista definitiva de los candidatos algunos de los cuales parecen detener una nacionalidad extranjera.
8- Pese a una mejoría palpable en cuanto a la reducción de la violencia política de las bandas armadas de distintas corrientes, todavía en la población existen aprehensiones respecto a posibles actos terroristas desde que se publico la versión de la alegada presencia de mercenarios africanos en territorio dominicano supuestamente con el plan de sabotaje de las elecciones, lo cual no ha sido confirmado ni desmentido por las autoridades dominicanas.
9- E
ncarcelamiento de dirigentes políticos incluso de potenciales candidatos del partido que fue desplazado del poder Familia Lavalas que a la vez denuncia actos de represión contra sus miembros, llegando a cifrar hasta 10,000 las victimas mortales, sin poder apoyar sus denuncias con una lista de nombres ni siquiera de los familiares de las victimas.
10- Practicas corruptas de los partidos y algunos candidatos tampoco han desaparecido con la compra intensa de las firmas de los electores para el reconocimiento de las candidaturas y el pago directo para la concretización de alianzas electorales.

En Haití es penoso decir que tenemos y tendremos mas de lo mismo, sino peor con el riesgo cada día más evidente de un protectorado internacional a largo plazo, desde el momento que hemos ido buscando el favor de republicanos o demócratas, franceses o canadienses aceptando en 1994 o en 2004 la presencia extranjera que pone al desnudo nuestro fracaso para garantizar una gobernabilidad y alternancia democráticas cada
cinco ano en nuestro país.

NACIONALIDAD DE LOS CANDIDATOS Y ELECTORES

Evidentemente la candidatura de Dumarsais Simeus, exitoso empresario haitiano americano basado en Texas, vecino de la Familia Bush, asesorado por estrategas electorales reputados del partido republicano, ha traído un nuevo elemento primordial en el actual proceso, la nacionalidad de los candidatos. La constitución haitiana en su articulo 15 esta clara: para ser candidato a la presidencia, igualmente para los senadores y diputados hay que ser haitiano de origen, no-solo haber nacido en territorio haitiano, sino que uno de los padres tienen que haber sido haitiano de origen y nunca haya renunciado a su nacionalidad. Dumas Simeus, reconoce poseer un pasaporte americano, pero en su interpretación de la constitución dice que nunca renuncio a su nacionalidad.

Fue descartado en un primer momento por el CEP, recurrió a la Corte de casación. Vino al país Condolezza Rice por menos de 2 horas, sugirió pese a tener mas de 30 ca
ndidatos de “abrir la posibilidad de participación a otros” sin referirse específicamente al caso Dumas. La corte de casación aprobó su reintegración en la carrera electoral sin deliberar específicamente sobre su nacionalidad, el gobierno y de manera especial el Primer Ministro de transición Gerard Latortue insiste en la imposibilidad para los candidatos que obtuvieron, algunos durante su exilio, otra nacionalidad de participar en el certamen. Se creo una comisión de estado de investigación de la nacionalidad de los candidatos, tarea que técnicamente la comison y el CEP parecen no tener la capacidad de realizar en el plazo impuesto por la fecha de traspaso de poder que es el 7 de febrero del 2006 y que para muchos debería de comenzar en el seno mismo del organismo donde supuestamente hay miembros que tendrían la misma situación. Si la comisión decide de manera contraria a la corte pudiera ser considerada simplemente como una decisión política y una violación grave a la institucionalidad.

Ese debate ha
permitido confirmar lo que era un secreto a voces la irregular doble nacionalidad de altos funcionarios civiles, policiales y legisladores del régimen lávalas y de gobiernos anteriores. De todos modos es un tema del cual se ha hablado de forma demagógica durante los últimos 20 anos. El Ministerio de los haitianos viviendo en el exterior creado en 1994 tenia y tiene la responsabilidad de impulsar la iniciativa de la reforma constitucional para la aceptación de la doble nacionalidad.

La diáspora haitiana que envía a Haití cerca de mil millones de dólares anuales, al mismo tiempo es especialmente en América del norte una fuente de recaudación de fondos para los candidatos, grita a la exclusión, argumentando múltiples violaciones a la constitución haitiana en la extraordinaria coyuntura política que se inicio con la ruptura del orden constitucional, la juramentación del presidente provisional Boniface Alexandre que no se hizo ante el parlamento, la formación del comité de sabios para llenar el vacío parl
amentario, la instalación del gobierno de transición fuera de las previsiones legales, el acuerdo del 4 de abril 2004 que hizo que el periodo de transición pasara de 45 a 90 días a 2 anos y hasta la actual conformación del CEP.

También se dice que debería de ser tan valida la verificación de la nacionalidad de los candidatos como la de los electores porque al no existir la doble nacionalidad, no deberían de participar como electores los haitianos que hayan adquirido por razones políticas o de conveniencia otra nacionalidad. Tampoco sus hijos que nacieron en el extranjero que obtuviesen de manera natural en países donde rige el “jus solí”otra nacionalidad aunque al llegar a la mayoría de edad hayan optado por la nacionalidad haitiana. Sobre esa base en el hipotético caso que Simeus o algunos de los candidatos a la presidencia y demas niveles, que se rumora tienen otra nacionalidad logren pasar las pruebas actuales y del proceso en si, el parlamento que surja puede alegar una elección irregular y pedir
su destitución.

CANDIDATURAS DUDOSAS

Colin Powell a la sazón jefe del departamento de estado reaccionando sobre unas inoportunas declaraciones del PM provisional Gerard Latortue con relación a quienes se alzaron en armas contra el régimen pasado al llamarlos “combatientes de la libertad”, los califico de “personas fuera de la ley que no tienen nada que buscar en el proceso democrático haitiano”. Se sabe en el caso de algunos de sus vínculos con el narcotráfico y negocios ilícitos. Por lo menos la embajada de los Estados Unidos en Puerto Príncipe fue enfática en señalar que el gobierno de los Estados Unidos no apoyara a ningún candidato que resulte ganador con nexos con el narcotráfico aunque no haya emitido ninguna declaración por su inclusión en la lista de los candidatos no solo para la candidatura presidencial sino también en otros niveles de los comicios, especialmente en el interior del país.

ELECTORADO FRAGMENTADO

Si dividimos en bloques las tendencias o corrientes polític
as con participación en el proceso tendremos para la carrera presidencial:

a) Antiguos militares/policias (4)
b) Empresarios (3)
c) Lideres cristianos (2)
d) Partidos políticos tradicionales (10)
e) Lávalas (4)
f) Duvalieristas (2)
g) Independientes (1)
h) Partidos minoritarios (8)

Cuando a mitad de agosto se difundió la noticia de la llegada a Haití de la compañera de Jean Claude Duvalier, Verónica Roy, se dijo que era para inscribirlo para las elecciones. Era imposible para el CEP aceptar esa candidatura cuando alego ausencia física en el caso del padre Gerard Jean Juste de Familia Lavalas encarcelado. Sin embargo, persistentes rumores se mantienen sobre la posible llegada de Duvalier a Haití antes de los comicios. Su parcela política por lo menos a través del muy conocido padre Sicot ofreció su respaldo al empresario Charles Henry Baker, ex No 2 del G-184, quien también logro el apoyo del líder campesino del movimiento de Papaye Chavannes Jean Baptiste.

No se ha lo
grado hasta ahora ninguna alianza electoral que unifique las candidaturas por bloques o corrientes. Pero por lo menos 4 candidatos han obtenido sellar alianzas con otras agrupaciones políticas. En este sentido se puede considerar el acuerdo político mas importante hasta el momento ha sido el de los partidos de la fusión de tendencia social demócrata cuyo candidato es Serge Gilles. Igualmente se puede citar a Lespwa (Esperanza) plata forma de partidos y agrupaciones campesinas que apoyan a Rene Preval, a la Alianza democrática (ALYANS) de Evans Paúl, el Gran Frente Centro-Derecho de Hubert De Ronceray y el Frente Cívico Político Haitiano de Charles Poisset Romain.

Lávalas como estructura partidista no tiene presencia formal en los comicios. La posición de sus representantes en Miami autorizados aparentemente por Aristide se mantiene firme a través de sus condiciones: liberación de los presos políticos, retorno del exilio de sus dirigentes y un dialogo nacional antes de cualquier proceso electoral. Sin
embargo antiguos funcionarios y aliados del régimen son automáticamente calificados de candidatos lávalas sin que en el fondo haya un compromiso real o por lo menos de manera palpable entre las partes. En este contexto citan a Rene Preval, Marc Bazin, Jean Marie Cherestal y Reynold Georges quien ha sido el abogado de importantes figuras de FL.

Tal como sucedió en 1990 para impedir la llegada de una figura ligada al duvalierismo, hay sectores que están tratando de lograr acuerdos y alianzas para evitar que un candidato “lávalas” gane las elecciones.

Sin embargo se reconoce, los simpatizantes lávalas son mayoritariamente de las masas populares, que podrían constituir hasta un 35% del electorado por lo que distintos candidatos tienen la obligación de buscar esos votos, dividiendo al bloque lávalas o asumiendo un discurso simpático a esas masas.

Para un electorado mayormente negro y pobre, la cuestión del color de la piel y de la pertenencia social de los candidatos ha sido siempre tomado e
n cuenta a través de las luchas electorales entre negros y mulatos. 50 anos de "negrismo" en la dirección del Estado han demostrado que los haitianos estamos llamados a establecer criterios mas racionales y un discurso político menos segregacionista para ofrecer la oportunidad a todos los haitianos sin distinción de raza o clase social de servir a la nación.

Por otro lado la única participación femenina a través de Judie C. Roy en la carrera presidencial, si bien no divide el electorado por la poca fuerza demostrada hasta ahora de su candidatura, es un elemento que pudiera ser manejado por los grupos feministas para poner en el debate la cuestión del genero y de la participación porcentual de la mujer haitiana en los partidos y los estamentos estatales. Teniendo como referencia a Ertha Pascale Trouillot presidenta provisional en el ano 1990 y Michaelle Jean, recién designada Gobernadora del Canadá, de origen haitiano.

Esa fragmentación del electorado hace mas difícil que un candidato gane en la
primera vuelta. En este sentido los candidatos independientes llevan la ventaja por lo menos quienes lograron efectivamente presentar las 100,000 firmas, en comparación a los candidatos de partidos que tan solo tenían que presentar 5,000 como requisito para la aceptación de su candidatura por el CEP. De seguro que los principales candidatos tendrán la obligación de alinearse en la perspectiva de una 2da vuelta en bloques claramente definidos y buscar el apoyo de otros de acuerdo a sus intereses y simpatías.

LA CAMPANA ELECTORAL

Es lamentable que tópicos tan importantes como la lucha contra la corrupción publica y privada, la reconciliación nacional, el narcotráfico, la ampliación del cuadro de cooperación interina (CCI), la anulación de la deuda externa de Haití, el relanzamiento de la producción nacional, el desarme de los grupos ilegalmente armados, la crisis humanitaria que afecta el país, la emigración haitiana y los nuevos desafíos de la política exterior para ganar la confianza de la comu
nidad internacional y fortalecer los lazos con el país hermano y fronterizo la Republica Dominicana, no se están debatiendo públicamente en la actual campana con propuestas claras de solución en cuanto al manejo de estos distintos temas evitando todo uso demagógico. Sin embargo la cuestión de la seguridad ciudadana vinculada a la formación de un nuevo ejercito haitiano como también el reforzamiento de la policía han tenido apoyo y recibido el rechazo de unos y otros candidatos. El ejercito haitiano fue desmovilizado por Aristide a su regreso del exilio en Washington como parte de los compromisos asumidos con los estadounidenses.

Nada esta definido, pero hay candidaturas que parecen salir del montón, podemos citar: Rene Preval, Charles Henry Baker, Marc Bazin, Evans Paul, Leslie Manigat, Serge Gilles Paul Denis y Dumarsais Simeus. Lista compuesta de hombres con experiencia de estado y exitosos empresarios.

EXPECTATIVAS

Cada día que pasa hay mas dudas sobre la posibilidad de respetar el ca
lendario electoral para hacer el cambio de mando el 7 de febrero 2006. Las actuales autoridades de transición han declarado reiteradas veces su deseo de entregar el poder a los ganadores de los comicios. La comunidad internacional por igual insiste dando la impresión de que “sin importar las condiciones” las elecciones deben realizarse antes del plazo legal mencionado. Así no podemos esperarnos a un proceso correctamente manejado.
No se siente una efervescencia popular para el certamen. Muchos dicen “para que ir a votar si mi voto no ha sido respetado?”. Otros entiendan que su voto tiene el poder de hacer cambiar el curso de las cosas en momentos donde el pueblo haitiano parece confundido entre re-articular y fortalecer sus mecanismos de autodeterminación con una masiva participación a las urnas que no deje dudas en la mente de los responsables electorales haitianos y extranjeros, o por el contrario debido a la irresponsabilidad y terquedad de las clases dirigentes, dejar pasar un plan foráneo que esta al
acecho de un gobierno débil, sin apoyo popular, que enfrente una crisis de autoridad por consecuencia de gobernabilidad.

¿Quién de los candidatos puede aglutinar el voto popular en la buena dirección? Hay garantías de transparencia en el actual proceso para que el voto popular sea respetado? Que pasaría después del 7 de febrero si se logra realizar las elecciones? Esta previsto la formación de un gobierno de unidad nacional? Habrá algún pacto electoral para resolver el asunto de la nacionalidad de los candidatos y los electores para garantizar una mayor participación a las urnas? El Consejo Nacional de Observación electoral (CON) tiene la capacidad de tener una cobertura real del certamen?

Son muchas las preguntas que parecen sin repuestas en lo inmediato desde nuestra óptica.
Mas sin embargo la comunidad internacional tiene clara su intención de mantener la Minustha mas allá del 7 de febrero 2006.

En una nación de poca tradición democrática, de intolerancia crónica y de exclusión del
pueblo, calificado de “país fallido” entre otras razones por no tener la capacidad de asegurar el control de su territorio, hay quienes piensan que sectores de la comunidad internacional están apostando a una crisis electoral para justificar el plan de protectorado para Haití que hace unos 3 anos fue esbozado en Canadá, ante la ausencia de un liderazgo nacional que no logro la reconciliación de la familia haitiana ni en 1986 a la caída de la dictadura duvalierista ni a la caída del régimen lávalas el ano pasado, cuyos componentes desde las Iglesias, los partidos, el empresariado, la sociedad civil, los sindicatos, los medios de comunicación y los intelectuales no están ni siquiera unificados alrededor de la inminente necesidad de reconquistar y preservar la soberanía nacional.

Las esperanzas no están perdidas. El pueblo haitiano ha pasado por situaciones peores. Las elecciones independientemente de sus resultados son solo una etapa que marcara un nuevo episodio de la capacidad de lucha y resistencia d
e los haitianos a lo largo de 200 anos.

Edwin Paraison
emph@verizon.net.do
04 de noviembre 2005

FORO: LAS ELECCIONES EN HAITÍ
Auspicio: Comité de Solidaridad con el pueblo de Haití
Centro Cultural Casa Aboy-Santurce, San Juan, PR
Con la Participación del Prof. Paúl Latortue
Y el Dr. Antonio Gaztambide

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